Donde todo empezó

Siempre he sentido una conexión especial con la piedra: su historia, su fuerza y su capacidad de transformarse con el tiempo. De niño, me fascinaban los dinosaurios, esos antiguos gigantes que dominaron la Tierra hasta que un acontecimiento lo cambió todo. Y curiosamente, sin saberlo, la vida me llevaría al mismo lugar donde ocurrió ese acontecimiento: Yucatán, el epicentro de la extinción que marcó un nuevo comienzo para el mundo.
Antes de llegar aquí, mi vida se centraba por completo en el diseño y la comercialización de muebles de piedra. En la Ciudad de México, mi negocio giraba en torno al mármol: creaba piezas que contaban historias a través de su textura, color y origen. Pero cuando decidí mudarme a Mérida, lo dejé todo atrás: mi empresa, mi gente, mis lugares… y con eso, una parte de mí se desmoronó.
Mérida no solo se convirtió en mi nuevo hogar, sino en el lugar donde tuve que reconstruirme, pieza por pieza. Me sumergí en un mundo completamente diferente: la venta de motos y bicicletas eléctricas. Durante esos años, desarrollé nuevas habilidades, herramientas que parecían alejadas de mi pasión original, pero que ahora entiendo que eran necesarias para retomarla con mayor fuerza y visión.
Aquí en Yucatán, descubrí piedras únicas, la magnífica cultura maya y materiales con una belleza natural que pocos han visto. De repente, todo encajó. La historia del meteorito, mi amor por la piedra, mi camino de transformación... todo estaba conectado. Al igual que el impacto que cambió la Tierra para siempre, yo también me había transformado.
Hoy, a mis 34 años, estoy lista para compartir mi historia a través de lo que mejor hago: el diseño. Quiero llevar un pedacito de esta tierra y su poderosa cultura a hogares, hoteles y espacios de todo México, y con suerte, de todo el mundo. Cada pieza que creo es más que un mueble; es un fragmento de historia, una manifestación física de lo que significa evolucionar y renacer.
Porque después de ese impacto, nada volvió a ser igual. Y después de mi propia transformación, yo tampoco.
